jueves, 4 de mayo de 2017

El viejo dolor de los revolucionarios
En estos días sin revoluciones, en estos días tan quietos, pienso en las viejas revoluciones y voy concluyendo que la palabra revolución pasó de moda, y me sorprendo y me angustio al comprender que las palabras y los conceptos pasan de moda, y que siempre hay alguien arriba o abajo que decide hacerlas pasar de moda porque no le convienen. Pasaron de moda las frases conciencia de clases y lucha de clases, y se enterraron las palabras proletariado, insurgencia, rebelión, y los manteles, como escribía Octavio Paz, dejaron de oler a pólvora, y los referentes, los viejos y luminosos referentes, también pasaron de moda, y ya pocos hablan de Lenin o de Trotski, de Marx o de Engel, de Rosa Luxemburgo o de Aleksandra Kollontái, de María Cano o de Teófilo Forero, y si hablan o escriben de ellos suele ser para satanizarlos.
Aquellas viejas palabras fueron reemplazadas por confort, alegría, obediencia, humildad, y el olor a pólvora se transformó en olor a dinero. La lucha bajo una consigna común, la disciplina, el endurecimiento bajo el fuego del riesgo constante que iban conformando a los revolucionarios, según Trotski, se convirtió en una competencia por aparentar, en un cumplir horarios dejando pasar el tiempo, sentados ante una computadora absorbiendo lo que quieren que absorbamos, basura, y en debilidad y facilismo. El lugar de los antiguos referentes, aquellos que dieron la vida por una causa, su causa, o aquellos otros que inventaron sus mundos con una pluma o un pincel, un piano o una cámara, ciegos, epilépticos o atormentados, fue ocupado por las estrellas de la farándula, a quienes volvimos ejemplos que seguimos porque lo importante era y es y será salir en la tele.
Y miramos hacia un lado y hacia otro, y ya nada huele a pólvora, porque hasta a la palabra pólvora la han proscrito. Y miramos hacia adelante y sólo percibimos más confort, más basura, más debilidad, más sonrisas postizas y más estrellas rutilantes que no dicen nada, porque precisamente no decir nada vende, adormece, nos mantiene en zonas de comodidad y nos aleja de aquel viejo dolor que era la esencia de los revolucionarios.



FICHA DEL DOCUMENTO
1 Autor del documento 1. Autor (quién es, qué cargo desempeña).      
Fernando Araújo
2. Título  del documento

El viejo dolor de los revolucionarios
3. Identificación espacial y temporal. (cuándo y dónde se produjo o se dio a conocer este documento)
28/04/2017
4. Naturaleza del texto (carta, decreto, discurso, libro, panfleto, etc.)
Texto de reflexión y análisis
5. Tipo de documento (fuente primaria = escrita en la misma época en que acontecieron los hechos descritos; o secundaria = escrita con posterioridad a los hechos relatados)
Fuente secundaria
6. Destinatario (a quién estaba dirigido, ante quién fue dado a conocer)
Dirigido al pueblo Colombiano
7. Ideas principales del documento
Las ideas principales son dar a conocer que antes que eran tan del común ya no se ven que ya no se habla de personas que de verdad valen la pena hablar si no de cantantes que todo cambio de guerras y países enfrentados a conford y otras cosas
8. ¿Cuál es la intención del autor?
Pienso que la idea es que no olvidemos que la historia es muy interesante y que eso ayuda al conocimiento
9. opinión personal: escriba mínimo un párrafo en donde plasme su criterio personal sobre el texto  
Escrito interesante donde nos muestra que todo en la vida no es la tecnología que debemos conocer del pasado como de nuestro país como el de los otros que es interesante y gustoso a los ojos de la persona que lo entiende y le gusten estos temas


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